El mercader prudente debe saber, al final de cada viaje y cada feria, si ha ganado o si ha perdido, pues de otro modo comercia a ciegas y pronto el mar de las deudas lo devorará.
Es el último día de octubre de 1494. Marco lleva ya cuatro años comerciando en Venecia. Subottegaprospera: vende telas de Florencia, especias del Levante y, ocasionalmente, pigmentos de ultramar que los pintores venecianos le arrebatan de las manos. Tiene un ayudante, un almacén ordenado y un libro mayor que Pacioli revisaría con orgullo.
Pero esta noche, sentado frente a sus libros a la luz de una vela, Marco se hace la pregunta que todo comerciante se hace al cerrar el mes:
La balanza de comprobación le dice que sus cuentas cuadran. El libro mayor le dice cuánto hay en cada cuenta. Pero ninguno de los dos le responde directamente cuántoganó. Para eso necesita un reporte diferente.
A la mañana siguiente, Marco visita a Pacioli en el convento. El fraile sonríe cuando escucha la pregunta."Finalmente", dice,"haces la pregunta correcta. No basta con saber que los libros cuadran. Necesitas saber si tu esfuerzo está dando frutos. Para eso existe lo que yo llamo il conto del profitto e della perdita — la cuenta de las ganancias y las pérdidas."
Pacioli toma un pergamino y escribe la fórmula más simple del comercio."Mira, Marco. Tu negocio es como un huerto. Lo que cosechas son tus ingresos. Lo que gastas en semillas, agua y jornaleros son tus gastos. Lo que queda después de la cosecha es tu ganancia — o tu pérdida, si el año fue malo."
Marco asiente. La fórmula es intuitiva: vendió más de lo que gastó, así que ganó dinero. Pero Pacioli le advierte que la simplicidad de la fórmula esconde una estructura más rica."No todos los gastos son iguales, Marco. El costo de la mercancía que vendiste es diferente al alquiler de tu almacén, y ambos son diferentes a los intereses que pagas al banco. Un buen mercader los separa para saber dónde se le va el dinero."
Pacioli ayuda a Marco a construir su primer estado de resultados. Toman el libro mayor, extraen todas las cuentas de ingresos y gastos del mes de octubre, y organizan los números en un reporte limpio y ordenado:
Marco mira el número final con una mezcla de orgullo y alivio.Siete mil ducados. En un solo mes, su trabajo como mercader le ha generado una ganancia neta de 7,000 ducados después de pagar todos sus costos y gastos.
Pacioli le explica a Marco que cada línea del estado de resultados corresponde a un tipo diferente de cuenta. Las organiza en una tabla para que Marco las memorice:
"Los ingresos tienen naturaleza acreedora", recuerda Pacioli,"porque aumentan tu capital. Los gastos tienen naturaleza deudora porque lo reducen. Cuando restas los gastos de los ingresos, obtienes la utilidad — que se sumará a tu patrimonio."
Marco pregunta:"¿Puedo hacer este reporte cuando quiera?"
Pacioli responde:"Puedes, pero debes ser cuidadoso con el período. El estado de resultados no es una fotografía — es una película. Muestra lo que sucedió durante un tiempo: un mes, un trimestre, un año. Si mezclas períodos, los números pierden significado."
Saldosal31 de octubre
Ingresos y gastosdel 1 al 31de octubre
Esta distinción es crucial. La balanza muestra dónde estás en un momento. El estado de resultados muestra cómo te fue durante un tiempo. Ambos son complementarios: uno sin el otro cuenta una historia incompleta.
Marco tiene una última pregunta:"Estos 7,000 ducados de utilidad... ¿dónde están? ¿Puedo tomarlos y comprarme un caballo?"
Pacioli ríe."¡Ah, Marco! Esa es la confusión más común entre los mercaderes jóvenes. La utilidad es un número en tus libros, no monedas en tu bolsa. Quizás parte de esa ganancia está en los ducados de tu caja, pero otra parte está en las telas de tu almacén, o en las deudas que te deben tus clientes."
Y entonces Pacioli dice la frase que Marco recordará toda su vida:
La utilidad del estado de resultados fluye hacia el balance general, donde se convierte en parte del capital del dueño. Es el puente entre ambos reportes:
Antes de despedirse, Pacioli le muestra a Marco que el estado de resultados se lee en capas, como pelar una cebolla. Cada capa revela algo diferente sobre el negocio:
"La utilidad bruta", explica Pacioli,"te dice si tu mercancía es buen negocio. La utilidad neta te dice si todo tu negocio — incluyendo el almacén, los ayudantes y las velas — es buen negocio. Un mercader sabio vigila ambas."
De regreso en subottega, Marco contempla el reporte que acaba de crear. Por primera vez en cuatro años de comercio, tiene una respuesta precisa a la pregunta más importante:ganó 7,000 ducados en octubre.
Pero la advertencia de Pacioli resuena en su mente. Ganancia en papel no es oro en la caja. Marco sabe que tiene 15,000 ducados en cuentas por cobrar de clientes que aún no pagan. Sabe que su almacén está lleno de mercancía que aún no vende. La utilidad es real, pero el efectivo es otra historia.
"Il prossimo passo", le dijo Pacioli al despedirse,"es ver la imagen completa. Los ingresos y gastos son la película del mes. Pero necesitas también la fotografía de todo lo que posees, lo que debes y lo que vale tu negocio. Eso, Marco, es il bilancio — el balance general."